sábado, 2 de octubre de 2010

LA HISTORIA DEL METAL CRISTIANO parte 1


CAPÍTULO 1
WHITE METAL: LA HISTORIA DEL METAL CRISTIANO
 

1.1 Origen de la Música
Para la tradición judeo-cristiana la música tiene un origen divino, pues Dios la hizo con el
único motivo de recibir la gloria y la honra, el día en que Luzbel fue creado hubo una gran
fiesta donde había toda clase de instrumentos que servían para adorar a Dios (Ezequiel 28:
11-12). Por esta razón Lucifer era el ángel adorador, ya que de él emanaban las siete notas
musicales con las que exaltaba al Creador y por ser la persona más importante después de
Dios, al tener la posición más alta que los demás seres angelicales, incluyendo a Miguel el
ángel guerrero y a Gabriel el ángel mensajero, se envaneció en su orgullo e hizo un golpe
de estado con una tercera parte de los ángeles que fueron expulsados del cielo, por lo que
no se cayeron accidentalmente (Isaías 14:12-20, Ezequiel 28: 15-19).
Según esta creencia, la música nació en el cielo y sin duda se puede decir que
utilizaban el metal dentro de sus alabanzas, ya que es el género más poderoso que puede
existir y mientras más potente sea el ritmo habla más de la grandeza de Dios, por lo que es
más glorificado. Por eso Lucifer la ha distorsionado, ya que era el director de la orquesta
celestial y siempre busco las alabanzas para él, por esta razón quiere recibir la gloria y
honra que sólo a Dios corresponde.
Aunque Dios es el Creador de la música, el primero en utilizarla en la tierra fue un
hombre llamado Jubal, quien impulsó a sus hijos a alabar a Dios tocando piedras, por lo que se convirtió en el padre de todos los que tocan el arpa y la flauta (Génesis 4:21). Esta
práctica pasó de generación en generación, tanto así que los hebreos usaban la música
dentro de sus servicios en las sinagogas con toda clase de instrumentos, los cuales
ejecutaban con gran alegría aplaudiendo, gritando y danzando para alabar a Dios (Salmo
150).
La cultura mesopotámica que se encontraba situada entre los desiertos de Arabia y
las montañas de Persia vio como la música evolucionaba de forma fugaz a un ritmo tan
desorbitado como el de las distintas civilizaciones que pasaron por ella. Quizá por
encontrarse en una zona de paso por su ubicación en el área mediterránea e indostánica, fue
por lo que recibió la visita de numerosos pueblos que ayudaron a desarrollar un estilo
musical que estuvo presente tanto en el culto religioso, como en la celebración de
festividades, sin descartar la música utilizada en momentos de guerra (Antius, 2004).
Los sumerios fue el primer pueblo que se instala a lo largo de los ríos Tigris y
Éufrates, quienes cantaban himnos de carácter ritual en las ceremonias religiosas,
entonando lamentaciones dirigidas a sus dioses que eran acompañadas de arpa, tambores,
panderetas, liras y cascabeles.
En las ceremonias del imperio babilónico donde se ofrecía culto a la divinidad, se
podía escuchar el sonido de la flauta, ya que estaban seguros que sus dioses escucharían sus
plegarias con este instrumento de viento que estaba construido de hueso, cuerno, bambú e
incluso metal. Por lo tanto, la música en la era babilónica sigue estando ligada a la religión,
por lo cual cantaban himnos para alabar a sus dioses.

Posteriormente, los asirios dejaron atrás no sólo a los babilonios, sino también la
música religiosa y nace la música profana, la cual estuvo ligada a los palacios. Esto
significa que en la zona entre los ríos Tigris y Éufrates, la música deja de utilizarse como
medio de adoración a un dios para darle un talante más festivo. El pueblo asirio trajo
consigo la trompeta y otra clase de tambores, por lo que podemos considerar su música
como antecesora de la popular (Antius, 2004).
También podemos hablar de Egipto, quien no sólo pasó a la historia por la
grandiosidad de sus obras arquitectónicas, sino también porque sus habitantes dedicaron
gran parte de su tiempo libre a cantar y bailar, siempre al son de numerosos instrumentos.
La música estuvo siempre presente en ceremonias religiosas de carácter ritual, así como en
las fiestas de la corte del faraón y en otros eventos más populares donde la música profana
era la reina.
Por otro lado, la voz humana se consideraba el instrumento más poderoso para
llegar a los dioses durante la celebración de los rituales religiosos. En estos casos los
sacerdotes o sacerdotisas cuando representaban a las diosas eran los encargados de entonar
himnos y cantos en honor a las divinidades, acompañados en ocasiones por instrumentos.
Por las pinturas encontradas se puede llegar a deducir que la figura de los cantores era muy
importante, ya que con sus gestos marcaban la entrada y el ritmo a los instrumentistas.
Está claro que en todo el mundo faraónico de Egipto, la música tuvo un gran papel,
ya que los músicos de la corte que ocupaban cargos privilegiados cantaban, tocaban
instrumentos e incluso bailaban a petición del faraón que era considerado rey y dueño de todo lo que había en Egipto y que al parecer disfrutaba tanto de la fiesta como de dar
órdenes (Antius, 2004).
La antigua cultura griega estaba muy bien sitiada, bañada por el mar Egeo por un
lado y el Mediterráneo por el otro, por lo cual se convirtió en una ruta de paso para los
pueblos de los alrededores, quienes no tardaron en dejar sus huellas culturales. De esta
forma, la música griega recibió influencia de civilizaciones antiguas muy avanzadas, entre
ellas: la mesopotámica, la egipcia, la etrusca y las indoeuropeas; por lo tanto, en medio de
tanta mitología, la música religiosa y los instrumentos de estas grandes culturas continuaron
marcando el ritmo musical de la civilización helénica. Los griegos de los tiempos antiguos
dieron importancia al valor educativo y moral de la música, es por eso que también aparece
relacionada con el pueblo (Antius, 2004).
En el mundo griego antiguo, la música es la principal protagonista de incontables
leyendas y sin duda alguna cuesta trabajo reconstruir la historia de la música occidental sin
prestar atención a la herencia de los griegos antiguos, aunque sea a través de la mitología
que no tenía más fin que darle a la música un sentido misterioso, junto con un poder
especial.
Los griegos de la época clásica lucharon siempre por conseguir la belleza en todas
las artes que desarrollaron, de esta manera se mezcla con la danza, el teatro y la poesía. El
Olimpo era el lugar donde se dedicaban las artes a las divinidades, Apolo es el dios de la
música y su hermano Dionisio de la danza y teatro, mientras que en otro grado del Olimpo
encontramos a las musas o ninfas, quienes eran las encargadas de ayudar y respaldar a los dioses. Terpsícore era la musa de la poesía coral y la danza, Erato de la canción amatoria y
Euterpe de la flauta (Antius, 2004).
La música medieval está marcada por un carácter básicamente religioso y casi todos
los trabajos realizados eran para la iglesia católica, mientras que la profana era difundida
gracias a los juglares que fueron los únicos transmisores de la música popular, ya que la
iglesia los perseguía por su vinculación con el paganismo romano. Además de los juglares,
también podemos hablar de los trovadores, quienes surgieron en Francia y también se
ocupaban de la música popular, además de que componían y cantaban sus propias obras.
Los Minnesager fueron los equivalentes a los trovadores en Alemania y en España destacó
un conjunto de melodías llamadas las Cántigas de Santa María, que fueron recogidas por el
rey Alfonso X “el sabio”.
En esta época apareció el "canto gregoriano", que fue la culminación del canto sin
acompañamiento y que fue utilizado en las primeras liturgias, el cual fue influido por la
música profana. El Papa Gregorio I Magno, fue el padre de este canto que hace honor a su
nombre. Este tipo de música estuvo presente sobre todo entre los siglos VII y IX, durante
los que tuvo mayor importancia que otras formas musicales (Martín, 2004).
A comienzos del siglo IX, se buscaron nuevas formas musicales y a la melodía sin
acompañamiento se le añadió otra voz que intervenía en alguna de las partes del canto, a
esta nueva forma se le llamó "organum". Este fue el primer paso hacia la polifonía, que
significa varias voces y ha sido uno de los principales modos de composición de la música
occidental; el organum se llegó a escribir con tres y hasta cuatro voces, su comienzo se ha atribuido a la Catedral de Notre-Dame y a la abadía de San Marcial, donde comenzó su
composición y de ahí se propagó al resto de Europa (Martín, 2004).

Los judíos usaban la música en sus batallas contra los filisteos, madianitas y demás
enemigos del pueblo de Israel, ya que el sonido del cuerno del carnero era la señal para
anunciar los gritos de batalla, de guerra y victoria, además de los golpes de tambor durante
el enfrentamiento (Salmo 149).
El poder de la música es sorprendente, ya que además de sanar, también se usa para
echar fuera demonios, esto lo podemos ver cuando Saúl, rey de Israel, era atormentado por
un espíritu maligno, entonces venía David para tocar el arpa delante de él, haciéndolo sentir
mejor y de esta forma tenía alivio en su alma, provocando que el espíritu inmundo huyera
de su presencia (1 Samuel 16:14-23).
Aún podemos imaginar a David entonando sus salmos con acción, pasión y
urgencia, tanto así que hacía mover sus pies salvajemente con toda su energía (2 Samuel
6:14), gritar al tope de su voz (Salmo 95:1) y tocar sus instrumentos con tanta fuerza que
sus enemigos pensaban que estaba haciendo un gran ruido (Salmo 98:4).
También Jesucristo entonó un himno junto con sus apóstoles al celebrar la Santa
Cena (Mateo 26:30). Además de que un buen porcentaje de la música clásica se dirigía al
Señor, pues autores como Bach y Handel componían para Dios.

En la década de los 40 y 50, las primeras iglesias negras estaban llenas de personas
descendientes de hijos de esclavos, quienes entonaban himnos con una pasión que venía de
las almas de un pueblo degradado. Cantaban sobre una vida de miseria y dolor al único que
realmente los escuchaba y se interesaba por ellos, también celebraban con una pasión por la
libertad en la vida que sólo Dios puede dar. De esta experiencia de la iglesia negra, se
desarrolló tanto el gospel, que traducido literalmente significa “evangelio” y el "shout", que
significa aclamar o gritar.
Como pasa en muchas iglesias, algunos de la segunda generación no crecieron tan
devotos como sus padres, muchos de los niños cantantes de gospel comenzaron a probar
sus talentos fuera de la iglesia. Gradualmente la potencia y pasión de la música de la iglesia
negra se abrió camino hasta los clubes de salones de baile; este patrón se repite hasta el día
de hoy, ya que varios de los más famosos artistas negros desde 1950 encontraron su pasión
musical mientras eran criados en la iglesia, entre ellos: Little Richard, Sam Cooke, Ray
Charles, Marvin Gaye, Aretha Franklin, las Pointer Sisters, Stevie Wonder, Anita Baker,
Whitney Houston y otros que reconocen que ganaron su herencia musical por su
crecimiento en la iglesia.
Con los hijos de iglesia de segunda generación, los estilos y melodías de la música
gospel comenzaron a acompañar temas y letras más vanas, las gozosas pasiones por Dios se
volvieron terrenales celebraciones de sexo y las tonadas lastimeras expresaron la dura vida
de negros sin la esperanza de Cristo. Estos lastimeros spirituals fueron conocidos como
blues (melancolías). Las tonadas más ligeras se conocieron con el nombre de jazz y
“rhythm and blues” (r & b).

1.2 Los Inicios del Heavy Metal
El heavy metal es la progresión natural del rock and roll que gente como Elvis Presley y
Jerry Lee Lewis tocaban en los 50, pero su ritmo es más rápido y los amplificadores se
ponen a todo volumen. Este género musical lleva el característico compás de 4/4 del rock y
se mezcla con la intensidad emotiva de una sinfonía de Beethoven y un cantante de ópera
en latín, durante la cima de una representación apasionada. Grupos como Jimi Hendrix
Experience, Black Sabbath, Deep Purple y Led Zeppelin, extendieron este género alrededor
de 1969 y 1970 (Van Pelt, 1994, p. 15).
El poder de esta música era innegable, a la vez que una ola de hard rock invadía las
ondas radiales por todo el mundo por dos décadas y todavía lo hace hasta el día de hoy.
Mientras algunos periodistas mal informados califican al heavy metal como un género
novedoso para los adolescentes, no requiere mucha investigación descubrir que la estampa
del sonido heavy metal aparece casi en todos los géneros musicales de hoy (Van Pelt, 1994,
p. 15).
Incluso desde que Eddie Van Halen hiciera aquel requinto para el megahit de
Michael Jackson, Beat It, el sonido de la guitarra metalera (la grapa del heavy metal) ha
sido usado en el rap, dance, soul, y la música pop más escuchada. Ya no es raro que una
balada de Motley Crüe o Gun's and Roses se vaya hasta arriba en las listas de popularidad
radiales; el heavy metal es una fuerza primaria en la música de hoy, no es una moda
pasajera y está aquí para quedarse.

1.3
El Evangelio
Con una música tan poderosa no iba a pasar mucho tiempo antes de que alguien usara ese
vehículo para comunicar el mensaje del evangelio de Jesucristo.
Mientras Larry Norman fue uno de los primeros artistas en usar el rock and roll para
cantar de Jesús, empezaron a surgir artistas como Keith Green, Darrell Mansfield, Petra,
Resurrection Band, junto con los suecos de Jerusalem y los canadienses de Daniel Band,
quienes se unieron a la lucha.
En 1973 Petra lanza su primer álbum titulado simplemente “Petra” y en 1977 sacan
su segundo disco llamado “Come and Join Us”, con el que se dieron a conocer tanto por su
propuesta musical y evangelística, convirtiéndose en uno de los grupos más populares de
rock cristiano.
Resurrection Band, grupo al que luego se conocería como Rez, sacó en 1978 su
clásico “Awaiting your Replay”, bajo el naciente sello Star Song y siguiendo en 1979 con
“Rainbow's End”, tomando prestada la pesadez del estilo del rock and roll basado en el
blues de Led Zeppelín (Van Pelt, 1994, p. 15).
En ese año Jerusalem debuta en Suecia con su disco titulado “Volume One”,
lanzado bajo Prim Records, ambos discos llegaron sorpresivamente a los primeros lugares
en ventas de música cristiana en sus respectivos países, así como “Awaiting Your Reply”
abrió las puertas a más bandas cristianas de hard rock y metal (Van Pelt, 1994, p. 15).
También el grupo Barnabas lanza en 1979 un sencillo titulado “Directory
Asístanse”, que fue seguido por su primer disco “Hear The Light”, en el verano de ese año,
el festival cristiano Greenbelt de Inglaterra, abrió las puertas a Jerusalem, quienes daban a
conocer su segundo disco “Volume Two”. Varios fans americanos que allí estaban, llevaron
copias de ambos discos de esta banda a su país y a Glenn Kaiser, líder de Resurrection
Band, el álbum fue mostrado a Pat Boone, dueño de la disquera “Lamb & Lion” (quien en
el futuro sería un exitoso presentador de TV y rockero) y editó los dos discos que
previamente habían sido grabados en inglés y los lanzó al mercado americano (Brown,
1990, p. 20).
En el tiempo en que Jerusalem llevaba su música por toda Europa a través de giras
por países como: Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica y Finlandia; en Estados Unidos
nació “Jesus People USA”, comunidad cristiana fundada en 1971, que crecía a niveles
sorprendentes sirviendo como consuelo y refugio a cientos de hippies que habían entregado
su corazón a Jesucristo (Brown, 1990, p. 20).
The Daniel Band produjo su grandioso álbum debut “On Rock” en 1982 y junto con
Jerusalem salieron de gira con Resurrection Band, presentando muchos conciertos al aire
libre para sorprender a los rockanroleros, quienes no podían creer que una música tan buena
viniera de un montón de cristianos (Van Pelt, 1994, p. 15).

1.4 El Nacimiento del Metal Cristiano
El término heavy metal cristiano no fue usado sino hasta 1984, año en el que Stryper
apareció en la escena de Los Ángeles, portando los colores internacionales de advertencia:
la combinación del amarillo y el negro en cada pieza de su ropa y equipo; este grupo
probablemente fue el primero en llamarse heavy metaleros que cantaban sobre Jesús.
Este punto de vista pronto cautivó los ojos y oídos de los periódicos locales y la
prensa nacional en los Estados Unidos, con la producción de su EP de seis canciones
titulado “The Yellow and Black Attack”, la revolución del metal cristiano había
comenzado. Jerusalem produjo su tercer y más pesado álbum, “Warrior”, Resurrection
Band sacó “Mommy Doesn't Love Daddy Anymore Colours”, mejor conocido como
“DMZ” y dos bandas más surgieron: Barnabas, con un álbum lleno de requintos al estilo de
Randy Rhoads, llamado “Approaching Light Speed” y la banda de Sacramento, “First
Strike”, con “Rock of Offense” (Brown, 1990, p. 21).
Ese año nació Heaven's Metal Magazine, la revista que ha cubierto de manera
amplia el desarrollo de este género; pronto se formaron dos bandas de la Costa Oeste, que
junto con Stryper se convirtieron rápidamente en los monstruos que pusieron el metal
cristiano sobre un cimiento sólido de rock de alta calidad: Barren Cross de Los Ángeles y
Bloodgood de Seattle.
Un ministerio de seguimiento llamado “Sanctuary Internacional”, se esparció
rápidamente para discipular a muchos de los jóvenes alcanzados por estos conciertos
metaleros, el cuál ahora publica su número de 1-800 en varios discos de metal cristiano y
aconseja y enseña a miles de personas que llaman cada mes (Van Pelt, 1994, p. 15).

1.5 El Primer Sello Discográfico
Un predicador musical del sur de California, Darrel Mansfield, puso su colaboración al
género del metal con un álbum lleno de un brillante trabajo guitarrístico de Paul Gilbert
(ahora en Mr. Big), llamado Revelation (Brown, 1990, p. 21).
En 1986, Refuge Records, hogar de The Daniel Band y Jerusalem, formó el primer
sello discográfico de metal cristiano llamado “Pure Metal Records”, que sacó los segundos
proyectos de Saint y Messiah Prophet e introdujo a bandas como Bride y Whitecross.

1.6 El Primer Festival
En 1987 nació el primer festival de metal cristiano llamado “The Metal Mardi Gras”,
llevado a cabo en el campo olímpico de ciclismo de Long Beach, California, patrocinado
por “Sanctuary Internacional”. Más de diez bandas compartieron dos escenarios y
solidificaron un movimiento que estaba siendo seguido por la prensa, en revistas como
“Time Magazine”, “Metal Edge” y “Kerrang” de Inglaterra, mientras que un nuevo sello de
California llamado “Regency Records”, produjo la primera de muchas compilaciones,
llamada “California Metal”, la cual contenía canciones de la mayoría de los grupos,
incluyendo a NeonCross, que habían participado en “The Metal Mardi Gras” (Van Pelt,
1994, p. 15).
Este período vio surgir el proyecto más fuerte del grupo sueco “Leviticus”,
“SettingFire to the Herat” en Europa, mientras que “Shout” soltaba su sonido de metal
comercial, al igual que los clones de Rush: “Trytan”, hacían su debut después de mucho
chisme en el underground.

1.7 La aparición de influencias más duras
Una de las bandas más prometedoras del metal cristiano, “Rage of Angels”, apareció en la
escena y se desvaneció en ese año, personificando la dificultad de mantener unida una
sólida alineación en el cambiante y presionante mundo del rock.
Pronto apareció otro sello de metal, llamado Intense Records, que firmó a grupos
tan pesados como: Sacred Warrior, Vengeance Rising y Deliverance (Van Pelt, 1994 p. 16).
El álbum debut de Vengeance Rising fue tan revolucionario en su género, como
Stryper lo había sido, años atrás, ya que ahora representaban un lado completamente nuevo
en el heavy metal: el trash y el speed.
Incorporando varios cambios en la velocidad de tocar, el movimiento del trash ha
llevado al metal un paso más allá, creando una clase de apertura entre el metal comercial y
melódico, así como el terriblemente rápido y popular speed metal. El trash de Vengeance
Rising y Deliverance, han abierto terreno para grupos como Believer o los de influencia
clásica como Tourniquet.

1.8 La Evolución del Metal Cristiano en los Últimos Días
Los últimos años han visto muchos cambios, como la infusión de nuevas influencias en el
género, entre ellos encontramos al rap y blues de Jet Circus, el enfoque hardcore punk de
The Crucified, así como las matices postmodernas alternativas de Holy Soldier. De
cualquier manera, muchas bandas han obtenido un buen de sonido de las ya usadas
fórmulas del hard rock, como lo evidencian las producciones más recientes de X - Sinner,
Guardian y Bride.
El futuro del metal cristiano depende de sus músicos, pero una buena predicción
sería: la continuación de experimentos musicales híbridos, el hard rock liderado por chicas
al estilo Ransom, la futura evolución del speed metal a la categoría del grind death metal
(lo cuál empezó con bandas como Mortification) y el reino continuo del hard rock
comercial al estilo de Novella.
A través de la historia encontramos que desde la antigüedad, la música ha estado en
todas las culturas y se ha relacionado con cuestiones espirituales, esto significa que la
música por naturaleza es 100% espiritual y brota del corazón del hombre. Por lo tanto, para
los seguidores del white metal, el Creador ha puesto en nosotros la capacidad de
componerla, pero con el único objetivo de honrarlo.
En la actualidad esto se ha desvirtuado completamente y la música ha tomado
diferentes vertientes, ya que se usa para entretenimiento, diversión, amor, sexo, protesta,
etc. Hay algo sobrenatural en la música que no se puede definir con palabras, ni ver y

palpar, pero ahí está, por eso puede alegrar o deprimir, violentar o tranquilizar, tanto en el
espíritu, alma y corazón, es el sentimiento de la canción que va entretejido al ritmo,
melodía y letra.
El metal cristiano da a conocer una propuesta diferente y positiva a los jóvenes, sin
perder el estilo agresivo que caracteriza al underground, demostrando que Dios no está
peleado con el heavy metal. Por eso se han formado “iglesias subterráneas” en diferentes
partes del mundo, con el único propósito de que los metaleros puedan alabar y buscar de
Dios dentro de su cultura, ya que el mensaje del evangelio de Jesucristo es para los
hombres de todas las naciones, épocas, culturas, tribus, color de piel, posición social, grado
académico, etc.

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